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Alberto
Samid y los aumentos de la carne
"Los supermercados son unos ladrones"

elciudadanoagba.com.ar-.
Alberto Samid
conoce como pocos los secretos de la carne. Famoso y polémico dirigente
de La Matanza, se dedicó toda su vida al ganado bovino, desde la
crianza hasta su comercialización, de hecho es propietario de una
importante cadena de carnicerías, «El Rey de la Lonja», con dos
sucursales en Hurlingham, que se caracteriza por sus bajos precios. Por
eso, Samid se convierte en voz autorizada para opinar sobre los
preocupantes aumentos de la carne.
–Es llamativa las diferencias de precios que puede haber para
un mismo corte en distintas carnicerías. ¿Por qué ocurre eso?
–Hay mucha intermediación. Están los que producen ganado, después
está el consignatario, después está el frigorífico, el abastecedor,
el matarife y el carnicero. Todo eso lo hacemos nosotros. Lo hacemos en
uno y ganamos por uno, no por seis, por eso podemos competir con precios
muy bajos con carnicerías que tienen que pasar por toda esa cadena de
comercialización. Después hay lugares que tienen ayuda del gobierno,
como el Mercado Central, donde no pagan luz, ni alquiler, ni otras
cosas; ahí la carne vale 10 pesos, la merluza 12, el pan vale 2,50…
–¿Los precios en los supermercados son altos por la
influencia de esas intermediaciones?
–No. Los supermercados son unos ladrones, los supermercados
extranjeros son unos ladrones; la carne aumentó el 30 % y ellos
aumentaron el 300 %, aprovecharon que todos hablan del aumento de la
carne y cobraban el lomo 70 pesos, 40 pesos la milanesa, no había
ninguna razón para cobrar eso. Pero estos supermercados que vienen con
ideas de afuera, con mucha tecnología, música funcional y aire
acondicionado, se sienten con derecho de hacer cualquier cosa. Saben
cuando pueden cobrar mucho y permanentemente estudian como perjudicar al
consumidor. Para colmo el dueño de estos supermercados es uno solo.
Siempre digo que es uno solo, si bien uno ve tres o cuatro grandes,
ellos armaron una cámara de supermercados, se juntan y toman decisiones
corporativas, entonces es muy difícil pelear con ellos por eso que cada
supermercado se mata por tener un «nicho» más de venta y son los únicos
que han ganado muchísimo dinero en los últimos 20 años. Durante ese
tiempo son muchos los productores, los fabricantes que se han fundido,
sin embargo ves la cadena de Carrefour, que empezó con un local en la
Panamericana y ahora tiene como treinta, lo mismo pasa con los otros
supermercados.
–De todos modos hubo un aumento generalizado de la carne. ¿A
qué se debe?
–El aumento se debió a que hay un poco menos de ganado, sufrimos dos
años de sequía hay menos producción, la soja ocupó muchas tierras fértiles,
corrió a la ganadería. Hoy sembrar una hectárea de soja conviene
cinco veces más que tener una vaca y bueno, cada uno hace lo que quiere
en nuestro país, estamos viviendo en un país democrático y yo si
quiero en mi campo siembro soja o tengo vacas y cada uno hace lo que más
le conviene. Pero mucha soja al país no le conviene, un poco sí, pero
tanto no. Le sirve al que siembra en ese momento, a ese hombre en
particular, pero en general al conjunto del país no nos sirve, porque a
veces termina siendo un negocio chino, porque precisamente es un negocio
de los chinos a los que le vendemos la soja, pero tenemos que comprarle
la misma cantidad de plata a China. Esto significa que si le vendemos
10.000 millones de dólares en soja, tenemos que comprarle 10.000
millones de dólares en marroquinería, en zapatería, en industria
textil, nos destrozaron toda una industria textil fabulosa que teníamos.
En los últimos quince años no quedó una sola fábrica; teníamos
Alfa, Textil Oeste, Castelar, Danubio, fábricas que daban trabajo a
miles de trabajadores, no existen más esas fábricas porque tuvimos que
comprarle toda esa mercadería a los chinos.
–¿Cómo ve hoy al campo argentino?
–El campo argentino está mejor que nunca, hay unos precios
internacionales bárbaros, hay una cosecha extraordinaria, no se puede
estar mejor, yo tengo campo y lo sé muy bien. Hoy no tienen de qué
quejarse, lo que pasa es que los dirigentes del campo ya armaron un
partido político y la política es hacerle la contra al gobierno,
entonces siempre van a decir que están mal, siempre falta algo más,
pero el campo está muy bien. No hay ningún problema y encima Dios nos
ayudó este año, con buen clima, con la humedad; con sólo recorrer las
rutas de nuestro país vas a ver unas cosechas de maíz, de sorgo, de
soja, extraordinarias, girasol también. Y la ganadería también. No se
pueden quejar… ¿Qué tendría que decir un hombre que no tiene
trabajo, vive en una villa y tiene cinco hijos que mantener?.